JPjuegos en diario El Comercio
El martes de esta semana tuve una entretenida entrevista con Bruno Ortiz columnista de la sección Vida y Futuro del diario El Comercio la cual se basó sobre JPjuegos y cómo nace mi devoción hacia los videojuiegos, la verdad es que estuvo súper divertida.
Entre todos los temas que conversamos destacó el punto si es que los videojuegos son un detonador para la violencia de los gamers a la cual respondí como siempre que hasta el momento no he matado a nadie.
Lo mejor de todo en realidad es como los medios tradicionales buscan al fin un acercamiento con este nuevo mundo de los blogs y sobre todo si se trata de games.
Aquí una parte de la entrevista:
VOCACIÓN
"Mucha gente sostiene que es imposible estudiar y jugar, pero no es así. Tampoco creo que los juegos exacerben la violencia, eso es una exageración", asegura.
Sostiene que pensar en los estudios y en los videojuegos no es imposible y que todo depende de un poco de organización. "En el colegio siempre me fue bien y en la universidad también. Eso sí, hay momentos en los que no podía jugar, pero los recuperaba los fines de semana", dice.
Juan Pablo decidió estudiar Comunicaciones porque su sueño siempre fue escribir en una publicación especializada de videojuegos, como la recordada revista "Club Nintendo". Si bien no pudo cristalizar el sueño en el papel, sí lo pudo hacer con un blog.
"La idea con que nació el blog se mantiene hasta ahora: comprar un juego, probarlo y darle a la gente una opinión sobre si vale la pena comprarlo", explica convencido.
Juan Pablo señala que tiene más de 200 juegos de Play Station 2 y como unos 25 de Wii, pero confiesa que no todos son originales. "Acá el tema de los precios es absurdo. Pero, por ejemplo, soy fanático de Silent Hill y me he comprado los originales para terminarlos y vencer todos los finales. Recurrir a la piratería es inevitable, pero si hay algún juego que realmente te gusta vale la pena hacer el esfuerzo", recomienda.
Espero que otros medios tomen esta iniciativa de al fin entender hasta dónde pueden llegar las bitácoras.


